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n+1: Mr.X Strikes Back

Publicado originalmente en nmas1.wordpress.com

“Soy conocido como Mr.X.

Tomé parte en el desarrollo de este lugar que se llama Radiant City… pero ahora solo yo soy el responsable.

Mientras hablo, hay quienes explotaran los vastos recursos de esta metrópolis para alcanzar sus propios y corruptos fines, y yo simplemente no puedo ignorar esta situacion.

Por eso estoy aquí. Yo soy responsable.

Mr. X / Vortex Comics. Dan Motter, Paul Rivoche.”

.

En primer lugar, es obligado que de las gracias. Al laboratorio por lo que sospecho ha sido un encaje de bolillos en estos tiempos que corren. A Luciano. A Paco y Bea por muchas cosas. A los ponentes todos, porque siempre aprendes más de lo que das.

A Joana y Iago por ese brillo de animo y de ilusión que desprenden y que espero no pierdan nunca en las procelosas aguas de la profesión. A Martin, a Iago, a Patricia, a Luis a todos los miembros del Laboratorio, sé que me dejo a algunos, soy muy malo con los nombres espero que me perdonéis.

A Fernando e Inés porque si es cierto que la primera impresión de un sitio es importante, mi primera impresión de Vigo (Quitado el taxista, que parecía Fernando Alonso) fue comer con ellos, inmejorable compañía. A Fredy (Y a Alicia), por que se siente uno menos solo. A Iria y a Iñigo que me hicieron sentir mas optimista (Pocas veces me pasa esto, ya saben, soy un poco bestia parda). A los chicos de Desescribir, que me parecieron fantásticos. A Luz Paz Agras, por tenerlo muy claro. A Idoia, Miguel, Dani, Santi de Molina, Iñigo, Marta y todos los demás ponentes .

Al Colegio de Vigo, que es el primero al que nos invitan. (Los rumores de que viajamos con un lanzallamas eran infundados ^_^). A todos los asistentes.

Y al debate final de la mesa 4, porque nos gusta cuando nos podemos reafirmar en lo que pensamos.

Allá vamos estas son nuestras reflexiones, al calor de lo que se debatió –magníficamente- en Vigo, los días 21 y 22 de Junio:

Las Reglas del Juego Laboral. Por algún sitio hay que empezar.

Hagámonos una pregunta. Una pregunta quizá algo demagógica (Ya me conocen).

Tenemos un arquitecto, su obra es magnifica. Es como hijo antinatural de Mies y Alejandro de la Sota pasado por lo mas mejor de John Lautner.

No necesito que sea un Pritzker. Ni que le publiquen. Ni si quiera que dé clase. Es un profesional tocado por las musas.

Tiene, eso sí, el estudio lleno de esclavos.

Tenemos otro arquitecto. Su obra no es lo que nos gusta. No compartimos con el un mismo lenguaje. Pone columnas. Y balaustradas. No es necesariamente un cafre ultraurbanizador. Cumple la normativa. Es un profesional serio, sus proyectos son serios, completos.

Tiene a la poca gente que tiene contratada, legalmente, con enormes esfuerzos.

¿Cuál de los dos nos supone un problema? ¿Cuál de los dos es reprobable?

Soy consciente de que la afirmación que voy a hacer a renglón seguido bien puede valerme una colleja, aun así:

Estoy cada vez más convencido que el debate “estético” (A falta de una mejor palabra) tiende a emborronar el ético (En su acepción laboral más básica).

Es cierto –aceptamos barco- podríamos incluir lo que no es sino “construcción con estudios” (El chaletón, el apareado, la cariátide, el revisionismo historicista malo…) en el debate ético. Empleemos para entendernos la ley de proporcionalidad: Estamos muriéndonos de sed. Primero bebamos agua, y después decidamos que la que nos gusta, la propia, es la Voss y la Aquarel es muy mala.

En el ejemplo inicial, voy a posicionarme aunque no creo que sea novedad, el primer arquitecto es para mi un explotador. No es un compañero. No merece mi respeto. No solo porque este maltratando a jóvenes profesionales, recién titulados y estudiantes, machacándoles las ilusiones y convirtiéndolos en eternos becarios, sino porque me esta machacando a mi. Me esta haciendo la guerra sucia de precios, de costes y de bajas. Y personalmente las medias tintas en este aspecto me empiezan a poner malo.

Somos capaces como sociedad de entender los productos de comercio justo. Los sellos que llevan unas zapatillas que rezan “Fabricados en cooperativa de mujeres no explotadas de X” (Sustituya X por lugar en país tróspido). Somos capaces de renegar de las tácticas de Apple o de Nike cuando deslocalizan trabajo con la sana intención de llevárselo a lugares donde la legislación laboral es inexistente y los niños hacen mas horas que el reloj de la pared en infames condiciones (Si amigos, Steve no era ningún santo).

Somos, repito, capaces de todo eso. Y no lo somos de defendernos a nosotros mismos. La esquizofrenia no es buena compañera. ¿Estamos perdidos en otros debates no por interesantes quizás menos pertinentes en este preciso momento?

Mi posición inicial es que se debe denunciar y expulsar a todo aquel que reiterada, premeditada y sistemáticamente incurre en estas prácticas. Y de no poder echársele, seamos mas sutiles (O mas ladinos, no lo se) y hagamos un sello. Un sello que diga P.L.A.E.

PROYECTO LIBRE DE ARQUITECTOS EXPLOTADOS.

Estoy dispuesto a llamar yo a Angelina Jolie y a Brad Pitt si es lo que hace falta para que alguien nos tome en serio de una maldita vez. En esta sociedad espectacularizada parece que es lo que hace falta, lamentablemente.

Y no, no lo digo en broma. Ninguna de las dos cosas. De hecho sería magnifico que los Colegios dijeran que, más allá del visado, hay otro mundo. Uno de personas que pierden su tarjeta sanitaria. Uno de jóvenes que pierden su ilusión. Su país. Sus posibilidades de (Quizá parezca una nimiedad, creo que no lo es) independencia, de paternidad (si la desean). Es de las pocas veces en que en este país –quizá sea solo yo- aprecio en la gente un cierto interés, una empatía por los demás. A la fuerza ahorcan, y pasarlas canutas une mucho.

La sociedad (No me gusta el termino, pero allá va) está dispuesta a solidarizarse con mineros, funcionarios, trabajadores…. ¿Por qué no con nosotros en esto, que es tan básico? La situación es ya crítica.

Al hilo de esta idea lamento no haber podido responder a un compañero que dijo que a él solo le interesaba trabajar y que no le interesaban los lamentos ni Zaera (Le busque después, pero me fue imposible encontrarle). Quería decirle que yo también y que no considero que la mesa se lamentara. O que yo me lamentara. Si no por otra cosa porque siempre he pensado que no analizar lo que nos pasa (todo lo que nos pasa) en profundidad nos va a llevar irremediablemente a repetirlo. Venimos de la crisis del 90, de la que no aprendimos nada, cuyos errores repetimos aumentados exponencialmente ensimismados por ingentes cantidades de trabajo que ocultaron las enormes carencias de un sistema que, a día de hoy, se revela insostenible.

No es por tanto para mi la solución “trabajar mas” sino quizá “trabajar bien” o por simplificarlo mucho trabajar con unas reglas mínimas. Con un mínimo de responsabilidad.  Aprender de lo vivido, de nuestros errores.

Podría parecer que hablar de Zaera (O de otros) es un recurso sencillo, publicitario. Es el “star-bashing” de moda.

Creedme que no lo creo. El mismo compañero había mirado licitaciones internacionales.

El problema es que esos “Otros” (que no viven mas allá de un muro de hielo, lamentablemente) también.

Y si ambos se presentan a la misma licitación, el compañero lo hará de forma honesta, contratando personal en la medida que pueda, o si no puede, compartiendo autoría. Otros en cambio lo harán publicando un anuncio en el que pedirán esclavos. Y lo malo no es que los pidan, lo malo es que los tendrán(es el maravilloso sistema que nos hemos regalado). ¿Qué ocurrirá a la hora de rellenar esa bonita casilla de “oferta económica”?

No podemos seguir funcionando con unas estructuras profesionales depauperadas en las que las reglas del juego son inexistentes y quien podría hacer algo por defenderlas se ocupa en otros debates (Plenamente burocráticos) que a día de hoy se antojan baladí. Es quizá algo muy básico, lo sé. Pero es un punto por el que empezar a limpiar lo mucho que hemos acumulado debajo de unas alfombras de papel cuche que empiezan a no tolerar más porquería debajo.

Es aquí donde los Colegios tienen –deberían tener- mucho que decir. Muchísimo. Permanecen no obstante maniatados, presas de la dependencia de un instrumento que pesa ya como una losa sobre nuestras espaldas: El Visado. De elemento técnico lógico (Hace muchos años) a formato equitativo de cobro y sustento, a dulce mortaja que nos frena.

Sigan mi razonamiento, no se si estarán de acuerdo, pero allá va: La colegiación es obligatoria porque, en gran medida, lo es el visado.

El visado, que todos obtenemos. Que todo aquello que nos produce nauseas obtiene (Y no, no me refiero –antes lo hemos hablado- a simples problemas de lenguaje común). Lo que todo el mundo tiene… no lo tiene nadie y por tanto no supone ningún reconocimiento a la calidad. A la responsabilidad. A la excelencia. Es, simple y llanamente, un trámite más. Uno que es enormemente complicado de explicar a una sociedad que lo entiende como un procedimiento duplicado con el que nada se gana y que nada garantiza.

La pregunta surgía varias veces a lo largo de las jornadas del Laboratorio: ¿Debe el Colegio pronunciarse? ¿Debe defender la responsabilidad y denunciar la irresponsabilidad, la ilegalidad y la indignidad?

Creo que es el momento de hacerlo. De, como Cortés, quemar las naves para no tener mas remedio que avanzar. Quizá de forma gradual (No soy tampoco un suicida), pero el plan debe cambiar, debe incluir la posibilidad de defensa de la honestidad, de la responsabilidad. Es cierto que el colectivo es muy variado, enormemente dispar. Empecemos no obstante por aquello que nos debería poner a todos acuerdo: No más mercado laboral depauperado. Basta ya. El futuro no puede ser un becario de 40 años.

[De la depauperación del mercado vienen los honorarios deformados. De estos la incapacidad de cobrar con lógica. De ellos la estructura precaria de la profesión… De la dificultad para cobrar en buena lid, aquello que es justo, la incapacidad de ofrecer calidad y excelencia. Son muchas las cosas que me gustaría cambiar, pero como decían en “V de Vendetta”, esto es una pequeña pulgada, una que puede cambiar grandes cosas]

Filtros, Comunicaciones, Luces y Taquígrafos.

En otro orden de cosas, detecto últimamente una tendencia a la demonización de las publicaciones de arquitectura no tradicionales que me recuerda a aquella famosa frase de Iñaki Abalos en aquel fallido congreso de Valencia “Antes la crítica te la hacían tus amigos y ahora no sabes quien te la hace”.

Una tendencia que parece querer decirnos que los filtros son buenos, no vaya a ser que a cualquiera le dé por opinar.

En mi opinión, la tendencia se basa en postulados equivocados, provenientes de un mal entendimiento y de una peligrosa añoranza de esos “filtros”.

¿Qué filtros eran esos que permitían que no publicara, que no comunicara, “cualquiera”? De hecho la pregunta va mas allá ¿Existieron alguna vez?

Niego la mayor. De hacerlo, desaparecieron hace mucho tiempo, o mejor dicho, desapareció la mas mínima responsabilidad en ellos. A menos que por filtro entendamos lo que parece entender Abalos: La camarilla. El akelarre. Los que reparten carnés de buenos y malos. Los que deciden que se publica y que no se publica. De qué se debe y no se debe hablar. Qué o quién es criticable y qué o quién no lo es. ¿Lo es menos Renzo Piano que Calatrava simplemente porque compartamos un lenguaje similar, cuando juegan a lo mismo?

Puede ser cierto que tenemos que hacer peras. Si las hacemos y nadie las compra, estaremos haciéndonos un flaco favor. En mi ejemplo Mr X. tiene los rasgos de Le Corbusier, y ha sido capaz el solo de crear una ciudad.

Y, no obstante, lleva una pistola.

Esa pistola es nuestra capacidad de comunicación libre. De hacer las cosas con excelencia y con responsabilidad, incluyendo como parte indisoluble del proceso el saber contarlas y acercarlas a una sociedad de la que muchas veces nos hemos disociado de forma consciente y voluntaria, enajenándonos en un mundo entre elitista y autosatisfecho que solo conducía (Que solo ha conducido) a un ensimismamiento autista.

Y por comunicar no solo me refiero –y de aquí mi propuesta firme por un Colegio con más capacidad de acción, más libre de ataduras atávicas- a ensalzar lo excelente, sino también a denunciar lo execrable (Repito la pregunta que iniciaba este escrito, ¿Qué es peor?).

Habrá quien prefiera los filtros. Quien entienda que su inexistencia, o mejor dicho su cambio, de alguna manera, nos perjudican por una suerte de –para mi incomprensible- tirarnos piedras al tejado.

Sin embargo creo que nada ha sido tan perjudicial para esta profesión como callar en aras de un supuesto bien mayor. Nada tan peligroso como delegar nuestra responsabilidad de comunicación, de poner en valor nuestro trabajo (Que no tiene porque ser genial, pero si excelente y responsable) en agentes provistos de intereses oscuros y espurios

¿Dónde esta a día de hoy ese bien mayor? Luz Paz Agras (Magnífica) lo dijo muy bien: “La sociedad nos ve como Eissenmann o como especuladores”, y ninguno de los dos extremos es bueno.

Curiosamente, y deberíamos no olvidarlo, durante mucho tiempo en las escuelas y en ciertos foros “profesionales” ha existido –milimétrica- esta misma diferenciación. O genio, o el mal. No había opción y la elección –perversa en lo simplista- reducía lo que somos y nuestras capacidades hasta el extremo más idiota. Hasta llevarnos a nosotros mismos a la imposibilidad de crecer, de expandirnos de mejorar.

Ninguno de los dos extremos refleja la labor responsable, esforzada, callada, de infinidad de profesionales que se matan día a día por dar liebre por gato a precios insoportables. Una labor silenciada por esos antiguos “filtros” cargados de interés y moralina y por quienes los manejan. Por quienes no tienen empacho en cambiar de música para seguir siendo la orquesta sin criterio ninguno más allá de seguir al mando del cotarro. Por quienes se revolcaron con encanto en el olvido más sangrante del valor social de nuestra profesión para venderse al neoliberalismo, al espectacular y al ladrillero. Esa es para mí la labor que hay que defender, la que hay que comunicar, la que ha sido olvidada.

Existe, es cierto y de nuevo, la responsabilidad. La de aquellos que deciden publicar, compartir, comunicar. ¿Podría ser de otra manera? El medio no es el mensaje, desde luego, y al igual que hay buenas y malas publicaciones “tradicionales” las hay digitales. No es nuestro problema que se publique mucho. Ni que lo haga cualquiera.

Personalmente me gustan la luz y los taquígrafos. Mucho. Del silencio, de callar venimos y lo que tenemos delante es un precipicio. Es el momento de saltar y tal vez de aprender a volar.

Go East, Young Man [And Never Come Back]

No creo que sea ajena a esta situación la aparición de ciertos “guardianes de las esencias arquitectónicas” que quieren salvarnos dándolo todo por nosotros, pero sin notros. Los vemos surgir a lo largo y ancho del panorama nacional: AxA, Asaral, etc.

Una aparición en conexión directa con una tendencia a conminar a los arquitectos a reinventarse…pero haciéndolo a través de la banalización de su formación y, de ser posible, en otro país donde molesten poco. Podría uno pensar que esta especie de sociedades secretas, elitistas -y en cierta medida gerontocraticas- quieren repartirse el pastel que quede cuando pase la tormenta.

Repito lo que ya dije: A mi la asociación nacional de rifle me parece muy bien. O en realidad no, pero al menos no ocultan lo que son. El que quiera tener un lobby que lo tenga. A las claras. Sin tratar de hacérmelo más digerible vendiéndome una suerte de despotismo ilustrado, de gobierno de “los elegidos” que no esta lejos de cierta concepción elitista de lo que es y no es un arquitecto.

Gracias, paso. Represéntense a si mismos. A sus intereses, que son evidentemente los que son y tienen el cariz que tienen. Unos intereses que estoy seguro –MUY seguro- no son los míos.

Baste decir que en los estatutos de una y otra no veo por ejemplo (Lo he dicho ya alguna vez) la exigencia de mantener una practica honesta, sin explotar a nadie. Sin eso, para mi, cualquier otra cuestión huelga y me sobran los vivas al sol. Los estatutos edulcorados y falsos en los que se apela a las bondades de la arquitectura cuando se debería apelar a las del negocio.

De hecho, propongo desde ya (Gracias Carlos por la idea) que para ser mínimamente consideradas bajo el paraguas de la profesión, estas asociaciones deban tener en sus estatutos esta cláusula y la obligación de velar por su cumplimento.

Vimos en las jornadas como los arquitectos pueden dedicarse a muchísimas cosas. A las que hemos abandonado y a las que ni sabemos que existen. Ninguno de los arquitectos presentes estos días (Los fantásticos Desescribir por ejemplo -Según mi madre, “Tu estuviste bien, pero un chico con barba estaba fantástico”) renegaba de su formación, antes al contrario les parecía un valor positivo, frente a quienes pretenden una banalización de los contenidos, un arquitecto “menor”, mas manejable por ciertas elites poco dispuestas a dar ningún relevo y empeñadas en mantener un sistema a todas luces insostenible basado en aprovecharse de todo y de todos y en transmitir el ansia por ello a las futuras generaciones como objetivo único. Ser Califa en lugar del Califa (El que pueda).

No se trata pues de que sea bueno o malo irse. Siempre es fantástico conocer otros lugares, otras experiencias. Se trata al final de que quien se esta yendo es el arquitecto individual, mientras esa generación que –por su edad, por su posición, por su capacidad- debería estar exportando fuera proyectos empresariales se lame las heridas sentados en los pingues beneficios de su –antaño- masiva producción y en la facilidad con la que han desmontado unas estructuras laborales que eran un autentico chiste, poniendo puente de plata a quienes se marchan y animándoles a no volver y a un futuro lleno de cupcakes y facilidades, sin cosas “de arquitectos”.

Cuesta mucho formarnos. En un país que no produce nada… salvo talento. No puede dejar de parecerme (Con criterio general) que lo estamos malvendiendo. No puedo dejar de sentirme asqueado ante la sospecha de que hay quien esta encantado con ello.

Resumiendo.

Empecemos por algo sencillo. Algo que sea imposible de contestar. Algo que nadie –nadie medianamente decente- sea capaz de negar. Y construyamos a partir de ahí.

Es el momento de cambiar. El juego esta abierto. Si no lo jugamos nosotros, alguien lo hará y nos usara como piezas. Los Colegios tienen que estar en ello, dispuestos al cambio. Sin ataduras. Sin clichés. Sin miedos.

El Laboratorio es un ejemplo perfecto, una iniciativa soberbia. Es, como decía Howard Hughes que debían ser las películas,

“Hay que empezar arriba del todo…… y seguir subiendo”.

Estamos arriba del todo, el Laboratorio y la labor de quienes lo han hecho posible nos han puesto ahí.

Estamos aquí porque es nuestra responsabilidad. Y porque olvidarla es morir poco a poco.

Sigamos subiendo.

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Acerca de ideascoag

Laboratorio de Ideas impulsado por el COAG Vigo con el fin del plantear debates sobre la actual situación de los arquitectos y la arquitectura, fomentando la participación abierta y el debate público.

Comentarios

7 comentarios en “n+1: Mr.X Strikes Back

  1. No puedo estar más de acuerdo con la exposición de José María. En especial con la importancia de ser un buen profesional. En la ETSAM nos decían que lo importante era Proyectos y asignaturas como Legal o Instalaciones eran despreciadas. Sin embargo, en primero de carrera un profesor nos dijo que se podía tener más o menos talento para dibujar, pero que había técnicas para que cualquiera aprendiera a hacerlo. Esto es lo mismo. Necesitamos mostrar que somos buenos profesionales y las Escuelas deben potenciarlo.
    Me parece especialmente interesante la petición para que los Colegios se impliquen y felicito al COAG por ser pioneros en este tema. Espero que muchos más se unan.
    Un saludo desde Lanzarote

    Publicado por Jesús A. Izquierdo | 2012/07/04, 20:22

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